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04 julio 2010

La creencia de los Rastafaris


Dando una vuelta por sitios turísticos de la ciudad de Santo Domingo me he percatado de la cantidad de suvenires de Rastafaris con el nombre de República Dominicana en ellos. Es obvio que esto no representa para nada la cultura Dominicana, pues son hombres con pelo rasta, generalmente fumando marihuana y los colores característicos del movimiento rastafaris, rojo, amarillo y verde.

Es curioso, pues trabajé en Jamaica por un tiempo, y pude empaparme de su cultura, por lo que hoy quiero compartir un poco de eso. Los rastafaris son personas pacíficas (Cosa que a nivel general no pienso de los Jamaiquinos, pues hay mucha violencia y mafia en sus calles) y tienen una creencia muy peculiar. Este movimiento religioso comenzó a principios del 1,930, y consideraba al emperador de Etiopia, Haile Selassie,como la reencarnación de Cristo hecho rey. Este movimiento se desarrolló básicamente en Jamaica, y lo interesante es que el mismo Haile Selassie nunca se consideró la reencarnación de Cristo, pero los Rastafaris llegaron a esa conclusión debido a una interpretación del apocalipsis bíblico. (Ya he oído esto antes).

En los años 60, Haile visita a Jamaica, y es recibido como todo un Dios por los Rastafaris. Lo curioso del caso es que este hombre murió en el 1,975, pero los Rastafaris niegan eso diciendo que el “Simplemente desapareció” (Hasta donde llega la fe ciega)

09 junio 2010

"La Carta de Jamaica" de Simón Bolivar


(Fragmento sacado del periódico Diario Libre)

Simón Bolívar desencantado al ver que America latina no progresaba escribe unas reflexiones en "La Carta de Jamaica", donde habla sobre cómo lograr el mejor sistema político para América Latina. Reproduzco algunas sentencias del documento:

"Los acontecimientos de la tierra firme nos han probado que las instituciones perfectamente representativas no son adecuadas a nuestro carácter, costumbres y luces actuales.

En tanto que nuestros compatriotas no adquieran los talentos y las virtudes políticas que distinguen a nuestros hermanos del Norte, los sistemas enteramente populares, lejos de sernos favorables, temo mucho que vengan a ser nuestra ruina.

Desgraciadamente, estas cualidades parecen estar muy distantes de nosotros en el grado que se requiere; y por el contrario, estamos dominados de los vicios que se contraen bajo la dirección de una nación como la española que sólo ha sobresalido en fiereza, ambición, venganza y codicia.

Es más difícil, dice Montesquieu, sacar un pueblo de la servidumbre, que subyugar uno libre. Pero ¿seremos nosotros capaces de mantener en su verdadero equilibrio la difícil carga de una República? ¿Se puede concebir que un pueblo recientemente desencadenado, se lance a la esfera de la libertad, sin que, como a Ícaro, se le deshagan las alas, y recaiga en el abismo?

No siéndonos posible lograr entre las repúblicas y monarquías lo más perfecto y acabado, evitemos caer en anarquías demagógicas, o en tiranías monócratas."

Bolívar, desencantado, no veía salida para América. ¿Hemos progresado?