
En febrero fue boicoteado el acto de presentación del libro de “Angelita” Trujillo en la República Dominicana. La hija del Tirano Rafael Leonidas Trujillo estaba presentando un libro en el que intenta reivindicar la imagen de su padre con el título: “Trujillo, mi padre, en mis memorias”.
Trujillo fue un tirano que gobernó en la isla por más de 30 años, y durante su gobierno hubo muchas muertes, de nacionales y extranjeros, ya que todo el que se opusiera a él, era mandado a matar. En las casas había que poner un cuadro con la foto de “el jefe”, como él se apodaba, pues le gustaba que lo idolatraran.
Al margen de todo lo malo que fue Trujillo, la pregunta que me hago es: ¿Acaso este boicot no es un atentado a la libertad de expresión? ¿Acaso el impedir la publicación no es una falta grave a la coerción de la libertad de expresión?
Pues yo pienso que lo es, ya que cada quién tiene derecho a pensar lo que quiera y expresarlo. Es la opción de cada uno de nosotros leer ese libro y creerlo o no. Estos temas siempre generan debates y es bueno siempre oír los 2 lados de la campana. ¿Como sabemos lo que es verdad y lo que es mentira? Al prohibir algunas cosas podríamos quedar expuestos a que solo se apruebe la mentira en algunos temas, y estar alejados de la verdad.
La libertad de expresión es un derecho fundamental y humano, señalado en el artículo 19º de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1,948, y las constituciones de los sistemas democráticos, también lo señalan. De ella deriva la libertad de imprenta también llamada libertad de prensa.
Veamos algo sobre lo que es la libertad de expresión y el “mercado de ideas”. Según esta analogía con la libertad de comercio, la verdad de una idea se revela en su capacidad para competir en el mercado. Es decir, estando en igualdad de condiciones con las demás ideas (libertad de expresión), los individuos apreciarán qué ideas son verdaderas, falsas, o relativas.
Este argumento ha sido criticado por suponer que cualquier idea cabría en el mercado de ideas. Y aun así, el que unas ideas tengan mayores medios de difusión las impondría sobre otras, al margen de la verdad. La alternativa a esta debilidad del mercado de ideas sería la persecución de la falsedad. Pero esta presenta su propia debilidad, ¿cómo saber si se está en lo cierto si se persigue la opinión disidente?
Incluso si pudiéramos tener la certeza de la verdad de una opinión, la existencia de opiniones disidentes permite poner a prueba, mantener viva y fundamentada la opinión verdadera y evita así que se convierta en dogma o prejuicio infundado.
Las ideas disidentes están a la orden de día, yo las vivo criticando en este blog, y sé que ellos están en su derecho de expresar sus ideas. Y es que todo cae por su propio peso, ya que las ideas disidentes generalmente no están soportadas científicamente, aunque en algunos casos han aportado ideas, pues generalmente atacan la parte débil de las ideas principales. (Ejemplos serían: Los disidentes del VIH y su relación con el sida, los disidentes de los viajes a la luna, los disidentes de los atacas del 11 de septiembre, los disidentes que relacionan los terremotos con el proyecto HAARP, etc, etc)
Y es que si vamos a prohibir todos los libros que contienen mentiras, entonces deberíamos comenzar con los de religión, ya que ninguno tiene base científica (me refiero a todas las religiones y sectas). Si analizamos este punto, comprenderemos que para el bien y la paz común, es mejor que cada quién exprese lo que quiera.
Rusia tuvo un problema similar cuando cayó la Unión soviética, la población estaba hambrienta de FE, y las sectas crecían día a día, hasta pensaron en controlar las sectas, pero eso era oponerse a la libertad de expresión y la libertad de creer en lo que se me da la gana…. Por un lado ves que las personas están siendo estafadas por las sectas, pero por el otro lado ves que ellos lo hacen porque quieren.
¿Entonces cual sería la mejor solución para esto?... Pues la educación. Los gobiernos deben educar a las personas para que tengan un pensamiento crítico, para cuando sean invadidos con ideas opuestas, sepan discernir y escoger la “verdadera”.
¿Qué piensas tú?
